El calzado vegano, libre de plásticos y respetuoso con el pie creado por una familia andaluza

El calzado vegano, libre de plásticos y respetuoso con el pie creado por una familia andaluza

El calzado vegano, libre de plásticos y respetuoso con el pie creado por una familia andaluza

¿Y si unas zapatillas estuviesen hechas de cactus, fibra de coco y piel de maíz? ¿Es posible un calzado respetuoso con el medio ambiente, además de con tu cuerpo y tus pies? ¿Qué significa el concepto "más que vegano"? Las respuestas se encuentran en La Vega de Granada, concretamente en el cortijo donde viven Victoria Lucena, Manuel Peláez y sus hijos, Samuel y Elián. Después de años trabajando en el departamento de diseño de una empresa de calzado entre España y China, Victoria, natural de Chiclana de la Frontera, decidió redirigir su vida e iniciar un proyecto que le permitiera estar cerca de su familia y seguir diseñando de manera consciente.

Para esta chiclanera existe un antes y un después en su carrera profesional cuando le encargaron gestionar en su anterior empresa la normativa REACH de 2012, que regula las sustancias químicas presentes en los textiles. "Fui consciente de la cantidad de sustancias tóxicas que hay en nuestros zapatos y a partir de entonces me puse las pilas y empecé a investigar sobre textiles naturales y ecológicos, y descubrí todo un mundo de tejidos nuevos, proyectos muy innovadores en muchos lugares, donde utilizaban los residuos de otras industrias para darle una segunda vida".

Por otro lado, su primer hijo Samuel tuvo una inflamación en la cadera a raíz de una infección que le dejó una leve cojera. "Nos pusimos a investigar y nos dimos cuenta de que había todo un movimiento de calzado barefoot, que simula andar descalzo, en español se llama calzado respetuoso o minimalista porque se trata de que haya la mínima interferencia entre el terreno y tu cuerpo", explica Victoria, que asegura que a Samuel se le quitó radicalmente su dolencia al empezar a utilizar este tipo de calzado. "Comprobamos que funcionaba y que los beneficios en la biomecánica de esta tendencia eran apoyados a nivel internacional, avalados por muchos estudios, médicos, podólogos y especialistas en biomecánica y el deporte, y que también estaba ligado a la salud y a los materiales naturales", destaca.

En 2018, coincidiendo con el nacimiento de su segundo hijo, Elián, tomaron la decisión de dedicarse en exclusiva a Sambas the Bambas. Y así fue, comenzaron a buscar proveedores de biomateriales y a plantear los primeros diseños. "El enfoque estaba claro desde un principio: la fabricación iba a ser nacional porque apostamos por el buen hacer de la importante tradición zapatera en España que se encuentra en receso por los precios y los costes", comenta Victoria. Respecto a los materiales, añade Manuel, "aunque la mayoría son nacionales y para nosotros es muy importante, dejamos una puerta abierta a un tanto por ciento de materiales procedentes de fuera por el componente de la innovación".

El material de piña con el que trabajan, aunque la empresa la gestione una mujer española y tenga distribución en España, ubica su sede en Londres. También trabajan con la piel de cactus, de procedencia mexicana. Victoria explica que esta empresa "cuenta con jardines ecológicos donde cultivan las chumberas de forma respetuosa, solo cortan las hojas maduras y las secan al sol y, además, utilizan las fibras para hacer la piel sin ningún tipo de tóxico". El tejido de maíz que utilizan viene de Italia. "Otros materiales más tradicionales como el algodón orgánico, el cáñamo o la fibra de coco sí los compramos en España", cuenta esta pareja, que advierte que "el made in Spain es importante, pero hay tejidos que tenemos que traerlos de fuera porque no hay en España".

Un calzado "más que vegano"

El calzado vegano, libre de plásticos y respetuoso con el pie creado por una familia andaluza

"Detectamos que en los productos veganos había un hueco importante, ya que la alternativa a la piel animal era sintética, es decir, de plástico", comienza Victoria. "Vimos que hacían falta más alternativas para que quien no quisiera consumir pieles animales, no tuviera que consumir plástico", continúa. Por eso, "al margen de que seas o no vegano, el tema de la piel animal se está convirtiendo en algo insostenible que afecta directamente a la deforestación por la sobreexplotación ganadera, sumado a que para tratar las pieles se utilizan curticiones con plomo y metales pesados súper tóxicos, que luego llegan residuos a los ríos", aclara Victoria. De ahí esta alternativa natural a lo vegano: "Más que vegano/More than vegan".

Y llegó la pandemia cuando estaban “a puntito”. "Ya teníamos las muestras finales e íbamos a lanzar el crowfunding, pero las fábricas cerraron a cal y canto, no había suministros de material, se nos cortó el crédito, ya que teníamos hecha la financiación en dos partes y no teníamos plan B", recuerda la pareja. Hubo parte de financiación familiar y de amistades. "Cuando ya parecía que no era el fin del mundo y que podíamos seguir adelante, volvimos a retomar y a replantearnos las cosas, de hecho, el balance ha sido que la pandemia nos vino muy bien para seguir mejorando el producto, para repensar ideas y centrarnos un poco más". Ha pasado un año y poco hasta que han podido lanzarlo.

"Las fábricas con las que trabajamos tienen otros clientes veganos, esto nos garantizaba que los pegamentos que se usaban no eran de origen animal ni tóxicos", relata Victoria, que reconoce que, al principio, "nos miraban como si estuviésemos locos y costó mucho el tema de la horma". Sambas the bambas tienen forma de pie, algo que no es muy corriente en el mundo del calzado, aunque parezca increíble. "El zapato debe adaptarse al pie y no al contrario, todavía no entiendo por qué no se hacen hormas con forma de pie", espeta su creadora.

Toma de conciencia con cada pisada

Existe una mayor concienciación con el calzado infantil, asegura esta familia emprendedora, que ha comprobado cómo a partir de los 4 años se descuida tanto el calzado como la ropa. Entonces, llegaron a la lógica conclusión de que si el calzado era bueno para los niños y las niñas, tenía que ser bueno para los mayores. "Bajo esta premisa diseñamos una horma única desde la talla 26 hasta la 45, con opción de velcro y cordones, y plantillas extraíble hechas de fibra de coco y cáñamo para dar opción a quien quiera sentir más el suelo o no se sienta cómodo", cuentan.

Las zapatillas son unisex, es decir, no tienen distinción de género ni tampoco de edad. "Cada persona elige el diseño y la medida que necesita, ¿o acaso no hay mujeres con el pie ancho u hombres con el pie pequeño", se pregunta esta familia. Por ahora solo tienen una horma para todos los modelos, pues su diseño es muy costoso. "Nuestra horma es con forma de pie y tenemos intención de sacar más, pero ahora mismo tenemos la horma ancha para darle prioridad a esas personas a las que le cuesta encontrar zapatos a su medida", aclara Victoria, que recuerda que "lo recomendable es que el pie vaya holgado y tenga su espacio delante: lo típico que decían nuestras madres cuando te sobrara el dedito".

No obstante, Manuel apunta a que hay concienciación, pero no con el precio. "En España estamos acostumbrados al low cost, por eso también nos hemos comunicado en inglés y hemos utilizado la plataforma de crowfunding más conocida internacionalmente, ya que hay mucho más público con poder adquisitivo fuera de España dispuesto a pagar por el proyecto". En este sentido, Victoria insiste en un cambio de mentalidad que pasaría por ser conscientes de que "a lo mejor no necesitas tener cinco pares de zapatillas de mala calidad, de ahí la idea de fomentar el comprar menos, comprar mejor y apoyar la infraestructura que hay aquí".

¿Cómo colaboro con el proyecto?

Esta familia se decantó por el crowfunding por no tener los medios suficientes para una producción a la par de ser la vía más sostenible, "ya que cuando sacas un producto al mercado no sabes cuánto género tienes que fabricar ni cuánto vas a vender", explican. "El tema de la preventa tiene un doble sentido: por un lado nos ayuda a autofinanciarnos y por otro, tanto he vendido tanto fabrico, aunque intentaremos hacer un pequeño stock de seguridad para incidencias y cambios", agregan.

La plataforma de crowfunding escogida ha sido Kickstarter, de alcance mundial y con fines sociales. La campaña de preventaacaba el domingo 13 de junio, después tres semanas en la plataforma, pero seguirán cogiendo pedidos vía mail y por sus redes sociales hasta el 25 de junio aproximadamente. "Al principio empezamos muy fuerte, llevábamos tres años trabajando en el proyecto, con una comunidad en redes sociales, y hemos batido record de ventas con cero inversión en publicidad, así que el balance es positivo", reconoce Victoria, que celebra que el objetivo mínimo se consiguió a los tres días y que días después ya habían superado el objetivo marcado de 55.000 euros.

Por qué Samba the Bambas

"Estás usando un calzado completamente recomendable para la salud de los pies y del cuerpo en general, que tiene beneficios en tu biomecánica", expresa su creadora. "También por la naturaleza de los materiales, ya que no solo contribuye a la economía circular, sino que se están utilizando materiales no tóxicos. Y a la vez que apoyas a la economía local y a generar empleo en la industria del calzado español, ayudas a un proyecto familiar emprendedor", prosigue. Manuel la entiende como "una marca única, porque son de las pocas zapatillas veganas libres de plásticos y sintéticos en el mercado mundial". Más que veganos dentro de la corriente barefoot. "Y además de ser respetuosos con la forma y anatomía del pie, estamos siendo respetuosos con el planeta", concluye.