Comercio a vísperas del fin de año movilizó a decenas de compradores en la Bahía de Guayaquil; algunos llegaron para adquirir productos que venderán en sus localidades

Comercio a vísperas del fin de año movilizó a decenas de compradores en la Bahía de Guayaquil; algunos llegaron para adquirir productos que venderán en sus localidades

Comercio a vísperas del fin de año movilizó a decenas de compradores en la Bahía de Guayaquil; algunos llegaron para adquirir productos que venderán en sus localidades

Yolanda Atauchi cargaba tres grandes fundas negras en las calles Ayacucho y Chimborazo, en el centro de Guayaquil. Al llegar a una acera de esa zona de la Bahía hizo una pausa para continuar la búsqueda de un taxi que la traslade a la terminal terrestre de Guayaquil y retornar al cantón Isidro Ayora.

Alrededor de 1.500 dólares gastó en su visita a un local conocido por ella en dicha área de la Bahía. Su meta era llevar blusas y camisetas de distintas variedades para vender en su lugar de residencia hasta este fin de año, antes de los eventos o reuniones familiares que alistarían los ciudadanos de ese cantón entre este 31 de diciembre y el 1 de enero.

Atauchi era parte de los cientos de ciudadanos que aprovecharon la mañana del jueves 30 para realizar las últimas compras del año en el casco comercial porteño. En la época navideña ella hizo similar inversión con otra mercadería y logró ganancias, contó. Una acción igual replicaron otros ciudadanos que también buscan conseguir un ingreso extra en esta época.

Por instantes, la mañana de este jueves 30, las aceras, calles y pasadizos del sector de la Bahía parecían estrecharse ante la cantidad de peatones que se movilizaban buscando algún producto. En los locales y cubículos, los vendedores promocionaban zapatos, blusas, camisetas, sabanas y más productos para lograr recuperar lo invertido y tener ingresos que puedan paliar la crisis económica, contaron.

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Asimismo, algunos comerciantes ambulantes de confitería o artículos pequeños estaban en menor número en comparación con años anteriores. Unos pocos se colaban entre las aceras.

En la calle Ayacucho, varias mujeres se sentaban en sillas, dispuestas al aire libre, para dar tratamiento a sus pestañas por un costo de $ 5.

En las calles Ayacucho y Chile, una de las vendedores comentó que la venta a vísperas de la Navidad había sido mayor a la de estos días de fin de año.

Narcisa Tapia, una de las comerciantes que colaboraba en un puesto de ventas de ropa de niñas, consideró que el movimiento era menor a la gran afluencia de compradores en la época navideña. En los días previos a esa festividad, entre el 21 al 23 de diciembre, calculó que se llegó a vender más de $ 500, sin embargo, en estos días fueron menos de $ 50.

En la zona de la calle Ayacucho y Chimborazo, ella comentó que la escasa presencia de comercio ambulante benefició a los puestos organizados en cubículos en las distintas calles de la Bahía. El pasado 18 de diciembre, luego de varios días de audiencia, un juzgado local negó una acción de protección presentada por un grupo de vendedores informales que pedían ubicarse en determinas calles del sector de la Bahía durante la temporada de fin de año.

Otro de los sitios de mayor concentración de personas se evidenció al pie de los cubículos situados debajo del paso a desnivel de la avenida Eloy Alfaro. Ahí, distintas variedades de calzado e indumentarias de mujer eran cotizadas por personas que se apostaban en la zona.

En esa zona, España Gorotiza, que se protegía con una mascarilla, contó que llevaba varios perfumes y ropa para comercializarlos en La Troncal, cantón de Cañar que limita con la provincia de Guayas.

Pese a la alerta de incremento de contagios de coronavirus, algunas mujeres y hombres en varios de los pasillos no se ubicaban con el aconsejado distanciamiento físico o tropezaban al caminar con otros ciudadanos. Algunos se bajaban la mascarilla para ser escuchados por sus interlocutores.

A fin de evitar aglomeraciones, los agentes metropolitanos rodaban la zona para vigilar la seguridad y que las aceras estén liberadas de vendedores informales. El paso vehicular en varias calles de ese sector comercial, como Olmedo, Chile, Ayacucho y Chimborazo, también se volvió complicado por la llegada de compradores.

Asimismo, en los alrededores de varios cajeros automáticos de esa zona y del área bancaria, en la avenida Pedro Carbo y P. Ycaza, decenas de usuarios buscaban retirar dinero para sus compras o trámites en el último día laboral del 2021.

Otro de los puntos de alta concentración de personas fue la terminal terrestre de Guayaquil, la matriz. Ahí, las hileras de automotores por ingresar a la zona de parqueaderos era constante desde la mañana de este jueves.

En el área de venta de boletos, Klíder Campos, subgerente de la fundación terminal terrestre de Guayaquil, contó que se estima la salida de 180.000 personas desde el jueves 30 de diciembre hasta el 2 de enero próximo en la estación principal. En cambio, en la terminal Pascuales se espera movilizar de 35.000 a 40.000 usuarios.

En cambio, en la calle 6 de Marzo, Orellana y Velasco Ibarra, en Bellavista, se acrecentó la exposición y venta de monigotes antes de la tradicional quema de años viejos, que este año está permitida solo con el círculo familiar, no en eventos masivos por la pandemia. (I)