Doce horas diarias arreglando zapatos para que el Estado cubano se lleve el dinero

Doce horas diarias arreglando zapatos para que el Estado cubano se lleve el dinero

Doce horas diarias arreglando zapatos para que el Estado cubano se lleve el dinero

Miriam Castanedo es "trabajadora por cuenta propia" desde hace más de 20 años. Labora entre diez y 12 horas diarias arreglando zapatos en la calle Factoría, en La Habana; asegura que el oficio le viene por tradición familiar. Comienza su faena a las 8:00 de la mañana y hasta bien entrada la noche no da la última puntada en su vieja máquina, que durante décadas ha sustentado a los suyos.

En una buena jornada, esta zapatera remendona obtiene unos 400 pesos de utilidades, pero hay días en que no gana más de 150 pesos. La noticia de un nuevo aumento de lo que paga en impuestos, derivado del llamado "Régimen Simplificado", supone para Castanedo y miles de trabajadores del sector privado en Cuba una amenaza a sus ya ajustados ingresos, en una nación que sufre una de las mayores inflaciones de su historia.

La disposición fue anunciada por la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT) el año pasado. Los "trabajadores por cuenta propia" (como llama el Gobierno al sector privado) que en 2022 desearan tributar bajo el Régimen Simplificado, debían obtener el modelo correspondiente en la oficina del municipio donde están inscritos.

Los requisitos eran no tener empleados contratados y que los ingresos anuales fueran inferiores a los 200.000 pesos, una cifra lejos del alcance de la mayoría de los trabajadores del sector privado, que realizan labores de subsistencia.

En la práctica, la medida ha eliminado la cuota fija. El contribuyente ha pasado a abonar el 20% de los ingresos mensuales percibidos (impuesto sobre las ganancias), descontando un mínimo exento de 3.260 pesos. El pago se realiza de manera trimestral, aunque quienes deseen liquidar el tributo mensualmente pueden hacerlo.

Doce horas diarias arreglando zapatos para que el Estado cubano se lleve el dinero

Es decir, si Castanedo percibiera 5.259 pesos mensuales, debe restar 3.260 pesos, que es el mínimo exento. Al resultado, 1.999 pesos, debe aplicarle el 20%. La cuenta da 399,8 pesos. Suponiendo que Castanedo consiga la misma cantidad todos los meses, en el trimestre debe entregar a la oficina tributaria 1.199,4 pesos. Sin embargo, antes del aumento del 20% solo debía pagar 150 pesos por mes.

Así y todo, Castanedo calculó que permanecer en el Régimen General le resultaría aún más caro. Además, iba a estar obligada a abrir una cuenta bancaria fiscal y a mantener en ella un saldo mínimo de 3.000 pesos, un lujo para su precaria economía.

"Las nuevas medidas van a reducirme las ganancias en medio de una inflación que no tiene frenos. Tendré que subir el precio de los arreglos, cosa que perjudica bastante mi negocio y el bolsillo de los clientes", dijo.

Según datos oficiales, más de 600.000 personas trabajan de forma independiente en Cuba. "Los trabajadores quieren subsistir por sus medios, quieren hacer su trabajo para ganar más dinero y tener una fuente de ingreso propia para no depender del Estado… que hoy no entra una cosa, mañana no hay, que si llegas tarde…", dijo Osvaldo González, sindicalista independiente en La Habana.

Para Rogelio Acosta, emprendedor de la capital, "el aumento al trabajador por cuenta propia se debe a que percibe más salario que el que paga el Estado a sus trabajadores. El Estado lo que paga es una miseria, a pesar del aumento" salarial tras la Tarea Ordenamiento.

La subida de los salarios que se produjo con la Tarea Ordenamiento ha sido completamente anulada por el aumento —que aún continúa— de los precios de todos los productos y servicios.

Acosta es carpintero restaurador. Se jubiló hace 12 años del sector estatal; trabajaba para la Oficina del Historiador de la Ciudad. Pero dice que vivir de su pensión es insostenible, pues solo recibe 1.528 pesos, que a penas le alcanzan para comprar los productos del sistema de racionamiento. Por esa razón, en 2013 solicitó una licencia para reparar muebles en un pequeño taller que habilitó en el garaje de su casa en la calle Orelly.

Julio Rodríguez, dirigente sindical en una empresa del grupo CIMEX, aprueba la medida del alza. "Hay actividades que no es necesario que el Estado asuma, como son las actividades de zapatero remendón, limpiadores de olla y otras actividades que no deben tener un gran complemento de personas, con uno solo basta, y de esa forma ayuda y satisface a la economía", dijo.

Entre esos oficios de subsistencia está el de Miriam, quien tiene que seguir trabajando a pesar del aumento del impuesto. Tiene esposo y un hijo, no puede darse el lujo de ser parte de los 1,5 millones de cubanos en edad laboral que, según el Gobierno, no tienen un empleo formal.