Cuando la creación busca ser rentable - Juventud Rebelde - Diario de la juventud cubana

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En su taller ubicado en la localidad de Montequín, el colectivo De Cuba Arte en Maderas ofrece empleo a un grupo importante de muchachas jóvenes. Autor:Jaliosky Ajete Publicado: 28/08/2021 | 11:07 pm

Desde la artesanía utilitaria, el diseño, la confección de calzado y textiles, las artes visuales, el trabajo en cerámica, metal y madera; en un escenario de precios exorbitantes, materias primas deficitarias, el asfixiante bloqueo económico-financiero, la pandemia y obsoletos mecanismos mercantiles, ¿es posible y atractivo llevar esa creación al mercado?

Más de un año ha pasado desde que el Fondo Cubano de Bienes Culturales (FCBC) encontrara mayor soltura para esa misión, al ser una de las 37 entidades de gestión no estatal autorizadas a ofrecer servicios de exportación e importación, según la Resolución 315 del Ministerio del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera (Gaceta Oficial No. 59 Ordinaria, del 17 de agosto de 2020).

Para el espirituano Adelkys González, que el FCBC sea entidad importadora amplía esa posibilidad a todos sus asociados. Foto: Lisandra Gómez Guerra.

«El fin es captar moneda dura y facilitar al sector cuentapropista el acceso a los recursos materiales para obtener creaciones de acuerdo con nuestros estándares de calidad y estéticos. Esa disposición al final generará una mayor cantidad, diversidad y calidad de productos», admite Roberto Ponce de León, al mando de la filial del FCBC en Sancti Spíritus.

Meses después de dicha apertura llegó la Tarea Ordenamiento en medio de una pandemia que no ha dado tregua: «Estamos en un proceso de perfeccionamiento, y la experiencia nos dice que se debe extender el período de análisis. Aunque el cambio es complejo, resulta factible y realizable», resume el directivo yayabero, testigo de cómo el actual contexto exige a su empresa mayor responsabilidad en la búsqueda de eficiencia económica.

Además de mitigar el efecto de la devaluación del peso y el deber de no dejar desprotegidos a sus trabajadores, el FCBC intenta aprovechar cuanta oportunidad implique generar ingresos. Un camino con ventajas en el sistema empresarial, por su experiencia durante años como mediador entre artesanos, artistas y mercado.

Mas, como toda acción humana, insertarse en la política de exportaciones y sustitución de importaciones ha tenido tropiezos y constantes aprendizajes. Por ello este diario indagó en las filiales de Sancti Spíritus, de Pinar del Río y Ciego de Ávila —reconocidas por sus resultados a nivel de país—, a fin de conocer si estas flexibilidades han desatado las trabas que dificultan a Cuba asumirse como una verdadera productora-exportadora de bienes artísticos. ¿Cuántas posibilidades ofrece el panorama actual? ¿Se podrán aprovechar realmente?

Puertas adentro

Para Luis Alberto Venegas Carmenate, director del FCBC en Ciego de Ávila, al abrirse a esas actividades comerciales se apuntalan mucho más los sostenes del FCBC: «Lograremos también mayores encadenamientos productivos con otros sectores de la economía. La Resolución 315 posibilita una descentralización, al permitir que los creadores realicen gestiones en función de sus intereses directos y, por supuesto, le ha quitado una carga al Estado».

Referido al proceso de importar, en lo que va de año es recurrente un fenómeno: se ha logrado materializar menos de lo anhelado y necesario: «Han existido demoras en algunas licitaciones, relacionadas con temas asociados a valores en el mercado internacional», reconoce Misael Ledesma Medina, director de la filial vueltabajera.

Durante la investigación en esa provincia se conoció de una importación que aún no llega y fue solicitada hace aproximadamente un año, y de otra que demoró exactamente 11 meses en concretarse. «Hoy se contrata cuando ya la materia prima está en camino», insiste Ledesma Medina.

El espirituano Adelkys González Ríos, uno de los timoneles del grupo Adtex, con varias importaciones en su historial, sabe cuántos trámites y tiempo implican acercar los recursos hasta el taller. «Es muy engorroso, porque primero se precisa encontrar a la suministradora que se adecue a tus necesidades y posibilidades, así como concretar la naviera que traiga la mercancía. Definitivamente tenemos como gran reto de país aprender a desentramar los caminos de la importación para crecer con productos y variedades».

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El proyecto Forjaluz, de Sancti Spíritus, quiere insertarse en el proceso de la exportación.Foto: Lisandra Gómez Guerra.

Además de esa realidad, los avileños Julio César Moya Rosa y Edel Antonio González Sosa, integrantes del grupo de creación Muebles La luz, mencionan otra dificultad: el alza de los precios en todos los mercados.

«Ha subido mucho, casi cinco veces —explican—. Las esponjas, por ejemplo, pasaron de 500 pesos a 2 600. El kit de madera, de 400 a 2 500. Eso dispara al final el precio de un juego de salón o de comedor y, a su vez, incide en los ingresos de la entidad que adquiere el mobiliario. Con esos costos puede darse una relación económica muy tensa que puede estrechar el margen de ingresos», detalla Moya Rosa.

Un ejemplo de esa situación lo vivieron con Copextel, que les paralizó un contrato al conocer lo que tenía que desembolsar por los muebles: «Este año ha sido muy difícil, mucha contracción por la pandemia y los ajustes económicos en el país, lo cual ha motivado que las entidades piensen más a la hora de asumir una compra», alega González.

Al indagar sobre los precios de las materias primas que antes se adquirían en CUC con una equivalencia de uno por uno, el líder del FCBC en Pinar del Río, Ledesma Medina, nos respondió: «Cambiaron las ofertas de las materias primas, pero también los precios de los productos que se elaboran y comercializan, y eso equipara los cambios. Fue un golpe al principio, pero se ha ido estabilizando».

Cambios comerciales, ajustes en caja

Acceder a moneda fuerte permitiría a Muebles La Luz, en Ciego de Ávila, elevar la calidad de sus ofertas.Luis Raúl Vázquez Muñoz.

Para toda la Isla fue noticia la aparición de tiendas en MLC. Un nuevo mercado que también aprovecha el FCBC, en busca de la moneda necesaria para realizar acciones comerciales en el exterior: «Nos hemos convertido en una fuente suministradora de esas cadenas de tiendas. Puede perfeccionarse, por supuesto, pero lo más importante es que existe una vía para que los recursos se queden aquí y se capitalicen las bases creadoras», opina el avileño Venegas Carmenate.

Esta nueva opción permite, sin salir de Cuba y con el monto en MLC acumulado en la tarjeta 9226 —solo para que las formas de gestión no estatal accionen en el comercio exterior—, operar para pertrecharse de materias primas. «Antes dependías de un visado para viajar y otros muchos mecanismos, eso incluso limitaba el número de personas que podía importar. Pero la realidad hasta este momento nos ha demostrado que el proceso no ha sido tan rápido como debía», dice Adelkys González Ríos, uno de los creadores con contrato en la popular tienda La Habana, en la Ciudad del Yayabo.

Entre las causas sobresale los ya explicados tropiezos ha tenido el Banco Central de Cuba como parte de la política norteamericana para depositar esos fondos en bancos en el exterior.

«Las tiendas cubanas ponen muy rápido el producto en venta, pero luego no pagan —acota José Abigaíl Domínguez Pérez, “Tato”, al frente de Muebles La Luz, el primer proyecto avileño en presentar sus producciones en ese mercado—. Comenzamos el 28 de febrero de este año. Colocamos artículos por valor de 867 516 pesos y no ha llegado nada a la tarjeta. Según nos han explicado, el problema es que el dinero da muchas vueltas. La cadena es Cimex-Casa Matriz-FCBC-Proyecto. Mucha gente en el medio y un capital que no retorna a la base, donde se necesita».

En cambio, su coterráneo el proyecto Iroco —el cual demostró que no hacía falta buscar en un mercado foráneo las actuales lámparas del parque Máximo Gómez, de la ciudad avileña—, no ha confrontado problemas en recibir el dinero por ese tipo de venta.

«Es una oportunidad para diversificar ingresos —valora José Alberto Pérez Gutiérrez, «Tico», su líder—. Supone una garantía para nuestras líneas de producción y la introducción de tecnologías que permitan elevar la calidad».

Dónde estás, materia prima

En predios espirituanos no se ha podido involucrar a un mayor número de proyectos del Fondo para vender en tiendas de MLC, ni se ha logrado el impacto esperado. «Requiere de mucho tiempo. Nuestra estrategia es abrir la oferta con un nivel de muebles que lleguen de la capital y luego insertar vajilla. Y queremos llegar a otras cadenas, incluso donde se comercializa en CUP», cuenta el espirituano Ponce de León.

Sin embargo, para tantos anhelos urge la entrada al país de un mayor volumen de materias primas. Hoy su limitada presencia tiene a media máquina a gran parte de los más de 10 000 creadores que comercializan a través del FCBC a lo largo de la Isla.

«Hasta el año pasado trabajamos con gran cantidad de materiales costosos, en su mayoría de importación; que serían un 50 por ciento más baratos si se adquirieran aquí», añade Jorge Luis Milán Domínguez, líder en De Cuba Arte en Maderas, especializado en la elaboración de humidores para tabacos, aunque ahora pretenden incursionar en la confección de muebles, pues creen riesgoso quedarse solo con su producto estrella.

Esa y otras razones mantienen al espirituano Adelkys González Ríos y a su colectivo Adtex desvelados, en busca de que cada paso comercial genere más ingresos: «La COVID-19 y la Tarea Ordenamiento sacudieron al país de un día para otro y nos han obligado a replantearnos. Ningún negocio se duplica por arte de magia. Es un proceder que responde a oferta-demanda, necesidades cubiertas y suministros».

En un escenario donde la competencia premia la calidad, confort y belleza, a juicio del avileño Edel Antonio González Sosa, todavía priman algunos prejuicios que atentan contra el gremio creativo: «Se dice artesanos particulares, aun adscritos al Fondo, y enseguida muchos piensan en una zona de problemas, de falta de transparencia económica… Cuando se establecen relaciones contractuales serias con las debidas representaciones legales, todo funciona».

Coinciden los entrevistados en que todavía arrastran mecanismos que retrasan los procesos creativos. Por ejemplo, aunque los grupos son reconocidos legalmente por la entidad, cada uno de sus creadores tiene que hacer de forma individual sus trámites con el Fondo y la ONAT. Además, por las demoras del FCBC en los procesos de importación se han visto obligados a negociar con otras entidades o comprar productos en consignación.

En el caso de los márgenes comerciales —porcentaje sobre el precio de venta del producto que gana la empresa—, la pinareña Yarili Ríos Rodríguez, quien trabaja en Yarped —dedicada a la confección de zapatos—, sustenta que «al concluir todos los pagos, los trabajadores por cuenta propia salen mejor que nosotros».

Su coterráneo Milán Domínguez, gestor de De Cuba Arte en Maderas, refiere que aun cuando los márgenes comerciales han bajado, junto a los impuestos de la ONAT —también altos— y la elevación del costo de las materias primas, colocan en desventaja a su grupo con respecto a la competencia extranjera.

En busca de otros horizontes

Lámparas en diversos estilos se encuentran entre los principales surtidos del proyecto Iroco, en Ciego de Ávila.Foto:Luis Raúl Vázquez Muñoz.

El mercado internacional también está en la mira del proyecto espirituano Forjaluz, principal proveedor de espejos con metal en Cuba, con un aporte en 2020 de casi medio millón de pesos por sustitución de importaciones.

«En un contexto deficitario, nuestra meta fue tener qué ofrecer. Hemos aprendido a innovar ante la ausencia de algunos recursos necesarios para garantizar la calidad. Por eso defendemos la idea del encadenamiento. Comenzaremos nuestra promoción por las redes sociales para encontrar interesados y exportar», aclara José Antonio García Echemendía, su coordinador y fundador.

En ese tentador camino ya tiene experiencia el grupo avileño Iroco, el primero de la provincia en realizar una exportación en 2021, con una venta de luminarias por valor de mil dólares en Panamá, y mantiene intenciones de llevar sus productos a México: «La COVID-19 ha frenado varias acciones comerciales, incluso dentro de Cuba —afirma Pérez Gutiérrez—, pero pensamos que la iniciativa no se puede detener».

En el caso de quienes exporten, explica el líder de la filial pinareña del FCBC, el margen comercial está entre un tres y un cinco por ciento, y la ONAT los debe retribuir al final como exportadores: «Aunque aún es un tema en debate, es muy saludable asumirlo así, porque mientras el margen es bajo el artista está más estimulado y la empresa puede salir al mercado internacional a vender sus producciones a un mejor precio. Al final el resultado favorece al país».

Tanto ese tópico como otros que tensan las cuentas actuales de artistas y artesanos, dice el vueltabajero Jorge Luis Milán Domínguez, deben ponerse sobre la mesa de debate con los creadores, los que exportan, sustituyen importaciones o sostienen a la familia con producciones pequeñas: «No hemos podido concretar el tema de la inversión extranjera, a pesar de que hay intereses».

Se trata de perfeccionar mecanismos que hagan rentable la creación sin perder la esencia artística que la define, y que los asociados se identifiquen con el Fondo no solo como entidad para comercializar, sino porque los representa en todos los escenarios.

En posicionar productos en el mercado nacional e internacional, gracias a la experticia, alianzas y apoyo gubernamental, también piensa el yayabero Adelkys González: «Todo lo nuevo genera un andar con tropiezos. Pero no podemos negar que el intelecto del país crece y, por tanto, generar diversidad con buen gusto resulta la única meta a la que podemos aspirar como nación».

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